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La
investigación sobre la vida y obra de FELIPE V. RIVERA la inicié
de forma accidental, en agosto del año 2003. En medio de un viaje
por una investigación geneaológica que llevo a cabo sobre
el apellido Leaño, me fué encomendado por Betty Rivera (hija
menor de Don Felipe), llevar una carpeta con algunos recortes de la obra
de Rivera hasta Suipacha, y ver si existía interés en hacerle
algún reconocimiento.
Hasta ese entonces, aun siendo bisnieto
de don Felipe y nieto de Felix de Valois Leaño (una de las voces
de la Orquesta), no había surgido la idea de investigar el tema.
Hacían ya varios años que la colección de 10 cassettes,
conteniendo 198 temas (compilados estos por José Rivera), estaban
en mi casa, y mi madre siempre los escuchaba. Sin embargo, yo no les había
dado la transcendencia debida.
Hoy por hoy, estoy absolutamente convencido
que Felipe Rivera, MERECE ser reconocido por su aporte. Ya que un legado
cultural de la magnitud del que llevo a cabo, es único. Cada vez
que una nueva información me agrega un dato o el nombre de un tema,
reafirmo más que Rivera, en pocos años tendrá el
lugar en la historia que se ganó.
Su trabajo, como el mío, fue
hecho en silencio, con el convencimiento y la tranquilidad sobre lo que
se hace y el PORQUE. Orgulloso estoy de haber invertido el tiempo y dinero
para poder avanzar, ya que la dicha por la claridad de mis intenciones,
me es fundamental, como creo, lo fué para él.
Hasta la fecha (octubre de 2004) hice
repetidos viajes a: Suipacha, Tupiza, San Salvador de Jujuy, La Quiaca,
Buenos Aires y Rosario, recopilando información. A su vez, presenté
los inicios y avances de la misma en radios, medios gráficos y
conferencias.
Usar la plataforma web, me fue en
muchos casos fundamental, debido a las distancias que me separan de los
lugares en donde se encuentra información. Cierto es también
que sin la colaboración de José Rivera (hijo de Don Felipe)
con la información que había guardado en el tiempo, y de
otra mucha gente que de manera desinteresada aportó y aporta, datos,
tiempo y ganas a este proyecto, no podría hoy, -luego de tan pocos
meses-, estar a este nivel avanzado del proyecto.
Honrar la obra de Rivera, significa
además, llevar adelante un trabajo serio y en profundidad, única
forma que conozco para que el resultado este a la medida de lo que don
Felipe hizo y dejó para la posteridad. Siento y reconozco que los
mas importante fué hecho por él en aquel entonces, y que
yo sirvo simplemente de vehículo para que su obra llegue a quien
estaba dirigida: el pueblo.
Muy personal es también la
sensación que Felipe Rivera, desanda nuevamente los caminos recorridos
hace mas de 60 años, llevándome de la mano, para que no
me equivoque, para que encuentre un nuevo dato, para que amplie mi visión
de su obra. El está ahí, a mi lado, apoyándome; seguro
quizá como yo de lo que se merece y que no pudo lograr aún.
Gracias Don Felipe, por acompañarme en este camino, por su confianza
en el silencio, por la tranquilidad con la que duermo cada noche y la
motivación a seguir con la que me levanto cada día.
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